Campeón del ascenso
Tras un primer año nefasto en lo deportivo – luchó permanentemente los últimos lugares y finalizó 13 entre 16 equipos, aunque obtuvo al goleador del torneo, Rubén Acuña, con 22 anotaciones- Deportes Concepción sube los bonos en la temporada del 67.
Faltando una jornada para el epílogo de la competencia y en San Fernando, el cuadro morado logró su ansiado ascenso al fútbol grande. Deportes Concepción igualó a 1 con Colchagua y eso le permitió sumar 40 puntos y ser inalcanzable para su escolta Lota Schwager.
A los siete minutos del segundo tiempo. Rubén Acuña, mediante golpe de cabeza, provocó el delirio en las casi dos mil personas que viajaron desde Concepción a San Fernando. Sin embargo, el local logró igualar en pleno complemento, mediante anotación de González.
El equipo que consiguió el ansiado acceso a la división de honor estuvo formado por Gustavo Viveros, Haroldo Peña, Carlos Barrales, Octavio Moraga, Oscar Coll, Rubén Acuña, Félix Farfán, Constantino Mohor; Francisco Pinochet, Ricardo Werlinger y José Stuardo. El masajista fue Hernán Ampuero.
Una de las figuras de ese equipo. Haroldo “León de Collao” Peña recuerda el momento: “En el ’67 el torneo se jugaba a tres ruedas, con unos 34 partidos en total. De ellos sólo perdimos el que jugamos ante Lota, los otros fueron triunfos o empates. Esa suma de puntos nos permitió alcanzar el campeonato, y éste resaltó la labor que cada uno de los jugadores cumplió en la oncena, como la mía, que fue galardonada como la del mejor central del ascenso”, recordó.
Al año siguiente, Concepción tuvo que debutar en primera división, pero no en la clásica competencia unitaria. Esta vez hay una experiencia nueva. Se divide el campeonato en “Metropolitano” y “Provincial”.
La transición de serie resulta difícil. Recién en la tercera fecha logra su primera victoria en la división de honor. Ante la Unión Calera (actuaba Osvaldo “Pata Bendita” Castro, posterior ídolo penquista), los morados ganan 1-0 con anotación de Rubén Acuña.
Tras un inicio dubitativo, Concepción se coronó finalmente campeón del provincial al acumular 23 puntos, dos más que Santiago Wanderers. Así se ganó el derecho a participar en el campeonato de honor, donde llegaron los cuatro mejores del Metropolitano y el Provincial. En esa competencia terminó octavo entre 10 equipos al sumar 14 unidades. El campeón de ese año fue Santiago Wanderers.
El equipo que consiguió el ansiado acceso a la división de honor estuvo formado por Gustavo Viveros, Haroldo Peña, Carlos Barrales, Octavio Moraga, Oscar Coll, Rubén Acuña, Félix Farfán, Constantino Mohor; Francisco Pinochet, Ricardo Werlinger y José Stuardo. El masajista fue Hernán Ampuero.
Una de las figuras de ese equipo. Haroldo “León de Collao” Peña recuerda el momento: “En el ’67 el torneo se jugaba a tres ruedas, con unos 34 partidos en total. De ellos sólo perdimos el que jugamos ante Lota, los otros fueron triunfos o empates. Esa suma de puntos nos permitió alcanzar el campeonato, y éste resaltó la labor que cada uno de los jugadores cumplió en la oncena, como la mía, que fue galardonada como la del mejor central del ascenso”, recordó.
Al año siguiente, Concepción tuvo que debutar en primera división, pero no en la clásica competencia unitaria. Esta vez hay una experiencia nueva. Se divide el campeonato en “Metropolitano” y “Provincial”.
La transición de serie resulta difícil. Recién en la tercera fecha logra su primera victoria en la división de honor. Ante la Unión Calera (actuaba Osvaldo “Pata Bendita” Castro, posterior ídolo penquista), los morados ganan 1-0 con anotación de Rubén Acuña.
Tras un inicio dubitativo, Concepción se coronó finalmente campeón del provincial al acumular 23 puntos, dos más que Santiago Wanderers. Así se ganó el derecho a participar en el campeonato de honor, donde llegaron los cuatro mejores del Metropolitano y el Provincial. En esa competencia terminó octavo entre 10 equipos al sumar 14 unidades. El campeón de ese año fue Santiago Wanderers.

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