Los leones recurrieron una vez más al amor propio y dieron vuelta un partido que parecía perdido. El sueño del ascenso aún sigue vigente.Garcés lo dijo con tono de broma en el camarín: “les pedí que repitieran lo de Coquimbo…pero no era necesario que lo hicieran igual”. Es que Concepción, luego de un bajo primer tiempo, tuvo que apelar, una vez más, a la fuerza, garra y corazón para levantar un partido que lo tenía demasiado extraviado y consiguió una heroica victoria con un jugador menos ante un rival que mostró buen fútbol, oficio, pero que no soportó los rugidos que lanzó el León en los últimos 15 minutos.
¿Similar al partido con Coquimbo? Garcés tenía razón. Concepción mostró muy poco en el lapso inicial y, pese a que se apreciaba un equilibrio aparente, fue siempre la visita la que tuvo la iniciativa y exigió con mayor regularidad a Kletnicki. El portero argentino evitó en dos ocasiones el gol visitante. El León sufría demasiado para controlar el balón y las imprecisiones marcaron ese lapso.
En el complemento, el ingreso de Bustos por Morán le inyectó más presencia ofensiva al equipo. El partido levantó en emoción y quedó abierto para el trabajo de ataque de ambos cuadros. Mientras Berriex, Bustos y Herrera intentaban por el lado lila, Domínguez y Aros ponían en aprietos a la zaga penquista. De hecho, Aros estrelló el balón en un vertical con un potente lanzamiento libre. En eso estaban cuando la visita aprovechó la ansiedad del Conce y facturó en la administración. Una jugada por el sector izquierdo le permitió a Aros ingresar en diagonal al área y definir con remate cruzado ante la salida de Kletnicki.
El panorama se puso aún más oscuro acto seguido, cuando Vergara cometió la torpeza de agredir a un rival, lo que fue detectado por el árbitro Basso. Expulsión y la mochila más pesada para el equipo.
Garcés entró en escena con un cambio clave: Domeneghini por Savoia. Lo mismo que ante Coquimbo, el técnico lila sacaba a un delantero para poner a un volante, lo que inundó de incertidumbre en la parcialidad. Pero nuevamente le apuntó en la variante. Domeneghini le inyectó dinámica al sector derecho del ataque y por ahí se gestó el repunte.
Pero no sólo Domeneghini fue clave. En los últimos 15 minutos despertó Herrera y el argentino dejó la escoba. A 10 del final, Herrera recibió cerca del área y no perdonó. Su remate potente y cruzado se incrustó en el pórtico de Astrada.
Y Concepción fue por más. Apelando a la fuerza, la garra y con el corazón más grande que nunca, el equipo se instaló en el terreno rival y no salió de ahí hasta que consiguió la victoria. Pero antes tuvo que sufrir. A los 84, Herrera se puso el traje de puntero derecho y envió un centro rasante al área, donde Berriex apareció para convertir. Pero el zurdo no la embocó con comodidad y su tiro se estrelló en el vertical derecho de Astrada. Todo el mundo se tomó la cabeza y la desilusión se apoderó de Collao.
Sin embargo, este equipo se acostumbró a levantarse de las cenizas y a escribir guiones épicos. Dos minutos más tarde, Herrera tomó nuevamente las banderas y ocupó las últimas energías que le quedaban para desbordar por derecha, enviar el mismo centro anterior, pero un poco más potente, donde encontró la pierna izquierda de Berriéx…esta vez, el argentino no falló y desató la locura.
Concepción sumó 47 puntos en la tabla anual, se instaló en el cuarto puesto y quedó a sólo 2 unidades de Rangers. La gracia es que este domingo, el León jugará en San Javier ante los rojinegros y una victoria le permitirá acceder al tercer puesto. La lucha por el ascenso está más ardiente que nunca
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